Hace más de 40 años, Roberto Rosales y Gloria Ayllón comenzaron una historia profundamente ligada al tequila y a su familia. Con los años, la experiencia, el conocimiento y los principios guiados por la fe, el trabajo y la unión familiar se convirtieron en las raíces de lo que hoy es La Catedral. Su nombre recoge también parte de esa historia: su cercanía con el corazón de Tequila, la idea de un lugar donde el conocimiento se comparte y el significado especial que la tradición católica siempre ha tenido para la familia